Asociación de Farmacéuticos Rurales de Andalucía
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Fecha: Miercoles, 11 de marzo de 2026
En el Día Mundial de la Endometriosis, que se conmemora cada 14 de marzo, datos como que en todo el mundo el 10 % de las mujeres en edad reproductiva (190 millones de personas) sufre esta enfermedad, evidencian que la endometriosis constituye un problema de salud pública de gran magnitud.

Esta cifra global que aporta la Organización Mundial de la Salud (OMS) podría incluso no reflejar la prevalencia real debido a las limitaciones diagnósticas existentes en muchos países.

En España, se ha estimado una prevalencia de entre el 10 y el 15 % de las mujeres en edad fértil, lo que supondría más de un millón de mujeres que conviven con endometriosis, muchas de ellas durante años antes de obtener un diagnóstico definitivo.

La dificultad del diagnóstico se explica por la ausencia de una prueba no invasiva definitiva y de biomarcadores fiables, así como por la gran variabilidad clínica, lo que contribuye a la demora en su identificación.

Esta incertidumbre diagnóstica y el dolor menstrual persistente que caracteriza a la endometriosis se asocian, además, con un deterioro significativo de la calidad de vida y con una mayor prevalencia de ansiedad y depresión.

A esto hay que añadir que la normalización cultural del dolor menstrual ha contribuido históricamente a invisibilizar el problema, a considerarlo como una afección menor o irrelevante, y ha favorecido la persistencia de estigmas sociales. Todo ello supone una barrera para la búsqueda precoz de atención sanitaria, como así se recoge en un informe monográfico elaborado por el Consejo General de Colegios Farmacéuticos, con motivo del Día Mundial de la enfermedad.

Este informe, que busca lograr una mayor concienciación sobre la magnitud de esta enfermedad y poner en valor la función asistencial del farmacéutico, hace hincapié en la necesidad de establecer un abordaje integral, que incluya el diagnóstico temprano, terapias eficaces y un enfoque multidisciplinar centrado en la paciente, incluyendo estrategias de manejo del dolor, intervención hormonal, opciones quirúrgicas cuando proceda y apoyo psicosocial.

Como se expone en el monográfico, en muchos casos, la farmacia es el primer y más frecuente punto de contacto con el sistema sanitario, por lo que se sitúa como un entorno privilegiado para identificar patrones sugestivos de endometriosis: dolor menstrual incapacitante, absentismo laboral o académico asociado al ciclo o dolor asociado a las relaciones sexuales.

Además, el farmacéutico puede detectar situaciones de automedicación reiterada o uso inadecuado de analgésicos, un indicio que puede dar pie a una breve entrevista para indagar en los motivos de ese consumo frecuente, estar atento a posibles efectos adversos y la oportunidad de ofrecer información relevante. Así, en mujeres en tratamiento con AINE (antiinflamatorios no esteroideos) de forma repetida o prolongada, el farmacéutico debe vigilar posibles efectos adversos gastrointestinales, cardiovasculares o renales y alertar sobre el uso excesivo.

Más información en www.farmaceuticos.com
         
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